viernes, 22 de agosto de 2008

Análisis categórico de contenidos de las viñetas de prensa mediante la técnica del card sorting

(2007a). Trabajo de doctorado. Programa “Periodismo: Nuevos escenarios”, Departamento de Periodismo, Universidad de Málaga

Ricardo A. Tejeiro Salguero

INTRODUCCIÓN

La contribución de los dibujantes a la prensa escrita a través de las viñetas es comúnmente tenida por valiosa por la mayoría de los autores, que de forma creciente tienden a destacar su aguda interpretación de la realidad, su papel en la catarsis de sentimientos agresivos y frustraciones, la fuerza expresiva que se asocia a la libertad creativa, e incluso el hecho de que se permita a los dibujantes transgredir, a veces de forma muy significativa, las normas de estilo propias de la prensa “seria”. De hecho, los periódicos tienden cada vez más a otorgar lugares preeminentes a las viñetas, habitualmente en las páginas de opinión, casi siempre en localizaciones destacadas.

Con todo, estamos muy lejos de un acuerdo en torno a diversos aspectos relevantes relacionados con las viñetas. Quizá el primero de estos desacuerdos radica en su propia denominación, siendo habituales términos como “viñetas”, “chistes”, “humor”, “tiras” o “humor gráfico”. En el ámbito latinoamericano se tiende más a utilizar el término “caricatura” (“cartones” en México, por evidente influencia estadounidense), y resulta significativo que en las versiones electrónicas de periódicos como Granma o Juventud Rebelde se denomine a las viñetas “opinión gráfica”.

El diccionario de la Real Academia Española no sirve para aclarar el problema de la denominación. Una revisión de sus contenidos muestra las siguientes definiciones[1]:
Caricatura.
1. f. Dibujo satírico en que se deforman las facciones y el aspecto de alguien.
2. f. Obra de arte que ridiculiza o toma en broma el modelo que tiene por objeto.
4. f. pl. El Salv. y Méx. Serie de dibujos animados.
5. f. Méx. Película de cine hecha de una serie de dibujos animados que simulan el movimiento.
Chiste.
2. m. Dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa. Muchas veces se presenta ilustrado por un dibujo, y puede consistir solo en este.
Tira.
2. f. historieta (‖ serie de dibujos).
~ cómica.
1. f. historieta (‖ serie de dibujos).
Historieta.
2. f. Serie de dibujos que constituye un relato cómico, dramático, fantástico, policíaco, de aventuras, etc., con texto o sin él. Puede ser una simple tira en la prensa, una página completa o un libro.
Viñeta.
1. f. Cada uno de los recuadros de una serie en la que con dibujos y texto se compone una historieta.
2. f. Dibujo o escena impresa en un libro, periódico, etc., que suele tener carácter humorístico, y que a veces va acompañado de un texto o comentario.
3. f. Dibujo o estampa que se pone para adorno en el principio o el fin de los libros y capítulos, y algunas veces en los contornos de las planas.

Con este desacuerdo como referencia, en el presente trabajo hemos optado por el término “viñeta”, tanto porque en la segunda acepción que le adjudica la RAE nos parece la más ajustada a nuestro objeto de estudio, como porque muchos de los dibujos publicados en la prensa no tienen como intención principal (y mucho menos, única) el “mover a risa” que constituye la base de la definición de “chiste”.

Tampoco hay un acuerdo entre los diferentes autores en cuanto a la consideración de las viñetas dentro de la tradicional división en géneros. Como señala Natalia Meléndez (2005), las viñetas han sido consideradas como un género iconográfico (Peltzer, 1991; Abril Vargas, 1999; Abreu, 2001a), como un género literario (Tubau, 1987; Martínez Albertos, 1998), o como un género periodístico de opinión o comentario (Gomis, 1974; Morán Torres, 1988; Santamaría, 1990; Armentia y Caminos, 2003).

Un tercer punto de desacuerdo radica en la clasificación de los contenidos de las viñetas en diferentes categorías o grupos. En este sentido, algunas de las propuestas se basan principalmente en aspectos formales (Abreu, 2001b; Peltzer, 1991), mientras que otras parten de las intenciones del autor así como de un análisis de contenido. Entre estas últimas, Natalia Meléndez sigue en su tesis doctoral la propuesta que Tubau (1987) elaboró en su trabajo sobre el “humor gráfico” durante el franquismo, distinguiendo dos grandes grupos en función de la intención del dibujante: humor puro (más próximo a la invención lúdica o estética que a la realidad cotidiana) y humor crítico (más pegado a los hechos). A su vez, dentro de cada uno de estos grupos habría diferentes categorías en función del contenido, tal como se se comenta a continuación. Según esta propuesta, dentro del “humor puro” encontraríamos:

1. Abstracción o juego visual. Es aquel que se recrea en la imagen, bien creando juegos espaciales y formas imposibles, bien estableciendo paralelismos entre imágenes de formas similares. Como señala Meléndez, un ejemplo lo proporcionarían los dibujos de trenes en vertical a modo de rascacielos.

2. Absurdo y surrealismo. Se fundamenta en el juego textual, con escaso predominio del dibujo.

3. Poesía. Bien en el sentido más tradicional del término (esto es, recurriendo a pajarillos, flores y enamorados), bien con alusiones tiernas a referencias más o menos de actualidad.

4. Humor negro. Ligado al sufrimiento humano (muerte, dolor, miedo), se ha sugerido que es uno de los caminos para superar el temor que produce.

A estas categorías Meléndez (2005) añade otras dos:

5. Homenaje o viñeta testimonio, en la que el dibujante manifiesta su solidaridad ante un hecho grave.

6. Gag. Humor intrascendente, gratuito, sin otra intención que hacer reír.

A su vez, serían categorías de “humor crítico”:

1. Costumbrismo, o revisión de las costumbres de la sociedad a través del dibujo. Comenta Meléndez que actualmente la crítica de costumbres ha perdido fuerza en favor de la política, aunque en ciertos casos los tipos populares pueden reinventarse adaptándose a la nueva realidad (menciona la autora citada la picaresca en políticos corruptos, el galimatías burocrático o los usos de la familia media).

2. Crítica sociológico-moral (en término de Tubau) o sátira (según Meléndez): reflexiones con una gran carga ética y una clara voluntar reformista.

3. Humor político, dentro del cual, siguiendo a Perich (en Gironés, 1970), puede distinguirse a su vez:

3.1. Humor político: aquel que alude de forma directa al gobierno, partidos o líderes políticos.

3.2. Humor politizado: el que sin hacer referencia a los elementos anteriores lleva sin embargo una fuerte carga ideológica.

En cualquier caso, no tenemos noticia de que hasta la fecha ésta u otras clasificaciones tentativas hayan sido sometidas a ningún tipo de estudio empírico que las valide o refute, quedando pues limitadas a meras exposiciones de la opinión de los diversos autores. Ello no resulta en ningún caso una cuestión baladí, no faltando los investigadores que (especialmente en el ámbito de la psicología cognitiva y de la lingüística) destacan la importancia de un correcto análisis categórico en la construcción del conocimiento[2] (p.ej., Moya, 2003).

En consecuencia, nos planteamos llevar a cabo un estudio con el objetivo de obtener una categorización de las viñetas de prensa que supere las limitaciones expuestas. Para ello decidimos recurrir a la técnica de agrupación, ordenación o agrupamiento de tarjetas (card sorting[3]), frecuentemente utilizada en arquitectura de información para organizar y clasificar la información en los sitios web (Nielsen, 1994, 1995, 2004; Hassan, Martín, Hassan y Martín, 2004). Se trata de una técnica de investigación que permite conocer cómo el usuario organiza mentalmente la información, y que posibilita una aproximación práctica a conceptos que están en proceso de definición, como es el caso de los que se refieren a la comunicación (Gómez y Martí, 2005).

En líneas generales, la técnica del card sorting consiste en proporcionar a un grupo de personas una serie de tarjetas que representan los elementos a categorizar[4], pidiéndoles que las agrupen en tantos montones como crean convenientes. Podemos diferenciar entre dos tipos de card sorting, abierto y cerrado, según sea el participante en la prueba o el investigador, respectivamente, quien defina las categorías. El card sorting abierto resulta particularmente indicado como método generativo cuando el objetivo del estudio es descubrir qué categorización es la que mejor se ajusta a la forma de pensar de los participantes (Nielsen, 2004). En este caso, se puede pedir a los participantes que sugieran nombres para las categorías que creen, así como que, una vez formadas éstas, las agrupen en categorías de mayor rango. A su vez, el card sorting cerrado está recomendado para verificar si una clasificación dada es familiar y comprensible para el usuario (Hassan y Martín, 2004). A través de esta técnica es posible obtener resultados cualitativos (registrando las conductas y verbalizaciones de los participantes, bien durante la prueba, bien tras su finalización), aunque también proporcionan información interesante los análisis cuantitativos y su traducción en representaciones gráficas.

Dado que no conocemos ningún dato de investigación que avale la validez de las categorías de viñetas de prensa propuestas por los diversos autores, decidimos utilizar de manera sucesiva los procedimientos de card sorting abierto y cerrado. Con ello, pretendemos conseguir dos objetivos. En primer lugar, obtener la clasificación que los participantes generan de manera espontánea, con vistas a comprobar si de las diferentes propuestas de clasificación se puede –o no– obtener una clasificación común. En segundo lugar, de ser posible esa propuesta común, comprobar en qué medida resulta apropiada, clara y comprensible para una adecuada categorización de las viñetas en prensa. Por este motivo, consideramos necesario llevar a cabo dos estudios. En el primero de ellos se pretende que un grupo de lectores habituales de viñetas proponga una relación de categorías de forma consensuada. En el segundo estudio pretendemos comprobar empíricamente la validez de dicha propuesta a partir de la coincidencia (o discrepancia) de las clasificaciones realizadas por un grupo diferente de lectores.

ESTUDIO 1
Método
Participantes
El número de participantes en el procedimiento de card sorting depende de los objetivos del trabajo: para estudios de usabilidad de la mayoría de las páginas web parece suficiente recurrir a tan sólo cinco personas (Nielsen, 2004), incrementándose este número a medida que se requiere una mayor precisión en los resultados. Jacob Nielsen señala que la correlación entre juicios experimenta un incremento a medida que aumenta el número de participantes, hasta llegar a las 15 personas, momento a partir del cual se requiere un aumento cada vez mayor de participantes para generar incrementos cada vez menores de correlación. Por consiguiente, este autor sugiere la cifra de 15 participantes, inferior a la de 20 a 30 propuesta por Tullis y Wood (2004). En lo que sí coinciden los autores es en la necesidad de que los participantes tengan relación directa con el objetivo de la investigación. En el caso de las páginas web, se indica que debe recurrirse a personas de características similares a aquellas a quienes se dirigen los contenidos a clasificar. En consecuencia, en la presente investigación se decidió solicitar la colaboración de lectores habituales de prensa.

El grupo de participantes estuvo compuesto por 5 personas, 3 de ellas varones y 2 mujeres, que afirmaron ser lectores habituales (todos o casi todos los días) de periódicos diarios. Todos los participantes eran mayores de edad, con un rango de 32 a 58 años (media 40.8, desviación típica de 10.43
) y residentes en la comarca gaditana del Campo de Gibraltar. Su reclutamiento se realizó de forma aleatoria entre los conocidos del autor del estudio.

Materiales

El conjunto de elementos a clasificar en el estudio 1 estuvo compuesto por una selección de las viñetas publicadas los días 18, 19 y 21 de enero de 2007 en las ediciones digitales de todos los periódicos españoles incluidos en la lista de la Oficina de la Justificación de la Difusión (www.ojd.es/ojdx4/diarios2.asp; accedido el 8 de enero de 2007). Aunque Manchón (2004) sugiere no clasificar más de 50 elementos para evitar la fatiga y la consiguiente merma en atención, en el presente trabajo se optó por ampliar algo este número, ya que los estudios que nos sirven de referencia plantean hasta 10 categorías distintas. En este sentido, dado que localizamos a 42 autores, decidimos seleccionar dos trabajos de cada uno, teniendo en cuenta las siguientes consideraciones:

a. Se buscó la diversidad de contenidos en el total del conjunto seleccionado, intentando que las dos viñetas de cada autor aludieran a temas diferentes.
b. Se excluyeron aquellas viñetas que hacían alusión a temas locales imposibles de interpretar adecuadamente por un lector de otra zona geográfica.
c. También fueron excluidas las viñetas con textos en idiomas distintos del castellano cuya comprensión resultase excesivamente difícil para un lector que sólo domine éste idioma.

Estas limitaciones, junto con diversas incidencias en las ediciones digitales de los periódicos (como la no inclusión de viñetas en algunas de sus ediciones, o la repetición de dibujos en dos o más ediciones sucesivas) limitaron el número final de elementos a clasificar a 72. Estas 72 viñetas fueron impresas en tarjetas de papel de 14,8 x 10,5 mm. (para las tiras se prepararon tarjetas de 21 x 7,4 mm.). Cada tarjeta se numeró al dorso del 1 al 72.

Respecto al periodo durante el cual se recogieron las viñetas, se seleccionaron para el estudio cuatro días en los que no se produjo ninguna noticia tan relevante que resultase prácticamente ineludible para los viñetistas, al objeto de favorecer la variabilidad en los temas y enfoques (aunque la cercanía de la ruptura de la tregua de ETA con un atentado mortal, así como las consecuencias políticas de este hecho, se reflejan en varios de los trabajos).

Procedimiento

Con el fin de estandarizar las instrucciones, a todos los participantes se les pidió, de manera individual, que colaborasen en un estudio sobre las viñetas de prensa para la Universidad de Málaga, anticipándoles que les requeriría unos 20 minutos. Una vez obtenido el consentimiento (lo que se produjo en todos los casos), el participante entraba junto con el investigador en un despacho y se sentaba frente a una mesa de escritorio, en la cual se había depositado previamente el conjunto de las viñetas a clasificar (agrupadas de manera aleatoria), junto con un folio que contenía las instrucciones a seguir. Estas instrucciones eran: Muchas gracias por participar en este estudio. Su tarea consiste en leer cada una de las viñetas que se encuentran sobre la mesa y en ir clasificándolas frente a usted en grupos que, a su juicio, sean de similar contenido. Puede hacer el número de grupos que crea conveniente. Empiece cuando lo desee. No se proporcionó a ningún participante más instrucciones que las indicadas. Con todo, a aquellos que lo requirieron se les ayudó a traducir las viñetas con textos en idiomas diferentes del castellano. Cuando cada participante hubo clasificado las viñetas, se le pidió que diera un nombre o definición a cada uno de los grupos formados. El tiempo que necesitaron los participantes para completar la tarea osciló entre 15 y 20 minutos.

En la segunda fase del estudio 1 se reunió a los 5 participantes en el mismo despacho, se presentó la relación de las clasificaciones que todos ellos habían propuesto, y se pidió que intentasen alcanzar un acuerdo en cuanto a una clasificación común. Para ello se les entregó una hoja en blanco en la que debían poner, para cada una de las categorías finales, el nombre de la misma y cuantas consideraciones y matizaciones creyeran convenientes. Durante esta discusión el investigador permaneció fuera del despacho. El tiempo que necesitaron los participantes para completar la tarea fue de 55 minutos.

Resultados

Los participantes en el estudio 1 propusieron entre 5 y 13 categorías diferentes. En líneas generales, destaca el que en todos los casos se propuso una categoría para las viñetas “políticas”, aunque con matices según los participantes. Así, mientras uno distinguió entre política nacional e internacional, otro separó las viñetas políticas de las referentes al gobierno, y un tercero diferenció política y ambiente político-social. También hay coincidencia entre al menos 4 participantes en identificar las categorías “deporte” y “humor”.

Del resto de categorías propuestas, parece desprenderse la tendencia a clasificar las viñetas en función de su mayor o menor proximidad a la actualidad, bien general, bien en relación con problemas sociales. Las clasificaciones propuestas por cada uno de los participantes en la primera parte del ejercicio 1 fueron las que se muestran a continuación:

Participante
Categorías
Elementos
1
Actualidad social no político
21, 65, 19, 61, 70, 40, 54, 87, 8, 18, 71, 32, 47, 29, 37, 43,
Político nacional
41, 58, 15, 44, 67, 59, 60, 55, 48, 45, 20, 46, 6, 7, 64, 56, 62, 33, 22, 42, 50,
Político internacional
2, 38, 23, 36, 63
Deporte
1, 68
Generales (familiares)
4, 3, 34, 31, 26, 66, 30, 27
Surrealistas
25, 53
Reflexiones sociales (filosóficos)
39, 12, 69, 11, 49, 52, 17, 16, 51, 24
De reír
35, 57, 72, 5, 28
2
Deportes
1, 68
Ecologista
65
Local
48
Terrorismo
41, 58, 15, 44, 67, 59, 60, 55
Cotidianos público
21, 43, 5, 37
Cotidianos privado
30, 39, 26, 66, 19, 34, 25, 31, 4, 3
Económicos
28, 71, 32, 16, 51, 47, 29, 24
Políticos
72, 50, 42, 33, 22, 62, 56
Sociales
57, 17, 52, 64, 53, 49, 11, 69, 12, 35
Internacional
63, 36, 23, 38, 27, 2
Urbanísticos
54, 6, 8, 18, 7
Gobierno
40, 70, 46, 20
Denuncia
61, 45
3
Problemas sociales de actualidad
58, 67, 48, 60, 19, 45, 6, 70, 18, 8, 54, 2, 63, 36, 23, 52, 17, 33, 32, 71, 47, 51, 24, 29
Partidos políticos
41, 59, 44, 15, 55, 20, 46, 7, 64, 56, 22, 62, 42, 50
Problemas ambientales
21, 65, 40, 16, 37, 43
Relaciones familiares
3, 4, 27, 28
Deportes
1, 68
Chistes
34, 66, 26, 31, 25, 30, 35, 53, 57, 72, 5
Reflexiones
39, 38, 11, 69, 12
Temas de actualidad (no problemas)
61, 49
4
Políticos
41, 46, 20, 7, 15, 44, 59, 50, 22, 56, 55, 23
Ambiente político/social
18, 58, 70, 6, 45, 39, 36, 63, 2, 54, 67, 24, 51, 42, 62, 33, 60, 48, 64, 38
Humor no actualidad
5, 30, 25, 35, 43, 28, 72, 57, 34, 4, 3, 53, 27, 31, 26, 66
Problemas sociales no políticos
40, 65, 29, 16, 47, 71, 32, 17, 12, 69, 11, 52, 8, 19
Otros temas de actualidad (no política)
61, 37, 21, 1, 49, 68
5
Humor
26, 66, 31, 53, 57, 72, 35, 25, 30, 5,
Sociales cotidianos
19, 8, 27, 52, 49, 11, 69, 12, 48, 3, 4, 34, 62, 32, 71, 47, 51, 37, 24, 29, 28, 43, 65, 54, 39, 61, 45, 40, 70, 18, 58, 21
De política
64, 55, 60, 56, 22, 33, 42, 50, 59, 67, 44, 15, 7, 20, 6, 46, 41,
Deportivos
68, 1,
Internacional
23, 38, 17, 16, 2, 63, 36,


El análisis de los datos del card sorting abierto se puede abordar de forma cuantitativa o cualitativa. El análisis cuantitativo parte de una tabla de co-ocurrencias con tantas filas y columnas como número de elementos (tarjetas) diferentes, en la que se indica el número de veces que cada par de elementos ha sido colocado en un mismo grupo, dando como resultado una matriz, para a continuación aplicar algoritmos de reducción dimensional como los de clustering y de escalamiento multidimensional (MDS). En el presente trabajo, dado que el objetivo no era tanto cuantificar discrepancias como alcanzar un consenso, se planteó la segunda parte del estudio 1 a modo de análisis cualitativo de los resultados.

Siguiendo el procedimiento indicado anteriormente, los 5 participantes acordaron una clasificación se asemeja a la sugerida por Tubau (1987) y ampliada por Meléndez (2005) en la identificación de dos grandes grupos, que los autores citados denominaban “humor crítico” y “humor puro”, y que los participantes en este estudio llamaron “de actualidad” y “atemporales”, respectivamente. Dentro de las viñetas “de actualidad” también se encontró coincidencia en diferenciar los trabajos destinados a la política –sin la distinción entre humor político y humor politizado propuesta por Périch– de los dedicados a la crítica social (o sociológico-moral), que serían aquellos que se centran en aspectos como el desempleo, el daño al medio ambiente, la sanidad o la educación, entre otros. Una tercera categoría la forman las viñetas dedicadas a criticar temas de actualidad pero que no hacen referencia a temas de tan evidente impacto social (p.ej., deportivos, “del corazón”, eventos puntuales, y similares).

Por lo que respecta a las viñetas “atemporales”, los participantes distinguen dos categorías en las que se englobarían todos los trabajos que no son “de actualidad”, y que se diferencian entre sí más por el estilo (“humor” y “poesía”) que por los temas que se abordan. La propuesta completa de los participantes en este estudio se comenta a continuación:

De actualidad:
1. Política: Viñetas con caricaturas de políticos, alusiones directas a los partidos políticos, o temas directamente relacionados con la vida política.
2. Crítica social: Referencias a temas de actualidad relacionados con problemas sociales.
3. Actualidad no social: Temas de actualidad que tienen un espacio en los medios de comunicación pero no suponen directamente una crítica social.
4. Homenaje: Homenaje a una o varias personas u organizaciones, a las que se hace objeto de especiales honores.

Atemporales:
5. Humor: Viñetas sin crítica evidente a ningún tema de actualidad.
6. Poesía: Reflexión poética no ligada a la actualidad.

ESTUDIO 2
Método

Participantes

El grupo de participantes en el estudio 2 estuvo compuesto por 15 personas, 9 de ellas varones y 6 mujeres, que como en el anterior estudio dijeron ser lectores habituales (todos o casi todos los días) de periódicos. Todos los participantes eran mayores de edad, con un rango de 32 a 55 años (media 43, desviación estándar de 7,5) y residentes en la comarca gaditana del Campo de Gibraltar. Su reclutamiento se realizó de forma aleatoria entre los conocidos del autor del estudio.

Materiales

Para la obtención del conjunto de elementos a clasificar se recurrió al mismo procedimiento utilizado en el estudio 1, esto es, a la revisión de las ediciones digitales de todos los periódicos españoles incluidos en la OJD y a la selección de las viñetas disponibles en ellas (con las prevenciones señaladas en el apartado correspondiente relativas a idioma y temas locales). A fin de comprobar que las categorías obtenidas en el estudio 1 resultaban válidas para cualquier otro conjunto de viñetas (y no sólo para las obtenidas en los medios y el periodo estudiados), se recurrió a un periodo temporal diferente (días 19 y 20 de febrero de 2007), así como a ampliar el número de periódicos mediante una búsqueda en Internet que incluyó no sólo a los medios españoles, sino también a los de los países latinoamericanos de habla hispana. El resultado fueron 69 viñetas, correspondientes a 50 medios de comunicación distintos distribuidos por 12 países.

Procedimiento

Al igual que en el estudio 2, y con el objetivo de estandarizar las instrucciones, a todos los participantes se les pidió que colaborasen en un estudio sobre las viñetas de prensa para la Universidad de Málaga, anticipándoles que les requeriría unos 20 minutos. Las instrucciones fueron: Muchas gracias por participar en este estudio. Su tarea consiste en leer cada una de las viñetas que se encuentran sobre la mesa y en ir clasificándolas frente a usted en alguno de los grupos que se relacionan a continuación. Empiece cuando lo desee. La hoja de instrucciones contenía, al pie de las mismas, las categorías de clasificación propuestas. No se proporcionó a ningún participante más instrucciones que las indicadas. A aquellos que lo requirieron se les ayudó a traducir las viñetas con textos en idiomas diferentes del castellano. El tiempo que necesitaron los participantes para completar la tarea osciló entre 15 y 20 minutos.

Resultados

El análisis de datos del estudio se basó en el cálculo del acuerdo entre observadores, recurriendo para ello al coeficiente kappa (Cohen, 1960), generalizado por Fleiss (1971) para el caso de más de dos evaluadores. Este coeficiente trata de medir el grado de acuerdo entre varios evaluadores que clasifican el resultado de una observación según una serie de posibilidades (categorías) mutuamente excluyentes. Matemáticamente, el índice de concordancia kappa se define de la siguiente manera:

k = Po – Pe / 1 – Pe

donde Po es la proporción de concordancia observada y Pe es la proporción de concordancia esperada por puro azar. Aplicando la fórmula a nuestros datos, obtuvimos un coeficiente kappa de 0’769. Para valorar el grado de acuerdo en función del índice kappa es habitual recurrir a la recomendación de Landis y Koch (1977), según la cual el índice obtenido en nuestro estudio puede ser considerado “bueno”, a poca distancia de “muy bueno”. Es probable que para clasificar adecuadamente las viñetas sea necesario un mínimo de conocimiento acerca de la actualidad que algunas de ellas reflejan. En este sentido, es posible que la inclusión en el estudio de viñetas procedentes de medios latinoamericanos haya podido confundir a los evaluadores a la hora de emitir su juicio. Para comprobarlo, calculamos el índice kappa por separado para las viñetas nacionales y para las extranjeras. El resultado fue de 0,796 y 0,806, respectivamente.

Respecto a la clasificación de las 69 viñetas realizada por los evaluadores, el reparto de las mismas por categorías fue el siguiente:

Política:
Total 26.09%
Españolas: 20.83%
Extranjeras: 38.10%

Crítica social:
Total: 43.48%
Españolas: 35.42%
Extranjeras: 47.61%

Actualidad no social:
Total: 7.25%
Españolas: 16.67%
Extranjeras: 0%

Homenaje:
Total: 0%
Españolas: 0%
Extranjeras: 0%

Humor:
Total: 21.74%
Españolas: 25%
Extranjeras: 14.28%

Poesía:
Total: 1.45%
Españolas: 2.08%
Extranjeras: 0%

CONCLUSIONES

En este trabajo se ha puesto de manifiesto la posibilidad de realizar una categorización de las viñetas de prensa que supere la subjetividad que ha imperado en los estudios que han abordado el tema. Para ello hemos recurrido a un procedimiento cualitativo, como es el card sorting, de amplio uso en el ámbito de la comunicación, y lo hemos combinado con un procedimiento abierto de discusión. Con un primer grupo de participantes, esto nos ha permitido obtener una categorización consensuada. A continuación, con un grupo diferente, hemos comprobado que dicha división en categorías es un procedimiento fiable para la clasificación de las viñetas de prensa, ya que su utilización por diferentes observadores arroja un alto grado de coincidencia.

Asimismo, hemos comprobado que la mayoría de las viñetas que actualmente se publican en la prensa no son directamente políticas, como han sugerido algunos autores, sino que más bien abordan temas de interés social (categoría en la que los participantes en el estudio 1 incluyen lo que Perich llamaba “humor politizado”). Obviamente, la distinción entre uno y otro ámbito puede ser difícil en algunos ejemplos concretos, pero el índice de concordancia que ha arrojado el estudio 2 demuestra que, en la práctica, tal confusión no es relevante de cara a la clasificación de las viñetas.

También hemos encontrado que, aunque el trabajo de los viñetistas en prensa suele ser calificado como “humor gráfico”, sólo en una cuarta parte de las viñetas parece que arrancar la risa o la sonrisa del lector es el principal objetivo (nos referimos a las viñetas clasificadas en el grupo “humor”). En las tres cuartas partes restantes, es evidente que la primera intención del autor no es hacer reír, aunque en muchas ocasiones la risa sea el vehículo que se utiliza para realizar una crítica social o emitir una opinión política.

A pesar de ello, los propios medios distan mucho de mostrar un acuerdo a la hora de considerar como opinión el trabajo de sus dibujantes. Así, de los 22 periódicos cuya versión en Internet se utilizaba en el estudio 1, sólo un tercio incluía las viñetas en la sección de opinión (opinión/viñetas u opinión/humor), mientras que más de la mitad las consideraba incluidas en la sección de humor. Dos de los periódicos se limitaban a mostrar la viñeta con un título propio (sin hacer propuesta de clasificación), y uno la calificaba como “dibujo”.

Un resultado difícil de interpretar es el hallazgo de mayor acuerdo entre los evaluadores a la hora de clasificar las viñetas latinoamericanas que las españolas. Una posible explicación puede radicar en el mayor compromiso que parecen mostrar los autores americanos, como muestra el que la opinión política tiene casi el doble de peso en sus trabajos que en los de los españoles (38,1% frente al 20,8%), como también tiene mayor peso la crítica social (47,6% en los latinoamericanos frente al 35,4% en los españoles). En esta línea, el “humor” puro es mucho menos importante (14,3% frente al 25%) y las viñetas de actualidad no social ni política desparecen.

Evidentemente, nuestros resultados –y especialmente los referentes al ámbito latinoamericano– pueden haberse visto afectados por el número relativamente reducido de viñetas analizadas (48 de periódicos españoles y 21 de prensa americana). Como también es posible que el periodo temporal elegido haya influido de alguna manera, favoreciendo una presencia más alta (o más baja) de lo normal de alguna de las categorías. En cualquier caso, hemos procurado ser lo más exhaustivos posible en la búsqueda de viñetas, recurriendo a todos y cada uno de los medios que en el momento del estudio resultaron accesibles por Internet.

REFERENCIAS

Abreu, C. (2001a). La imagen periodística no fotográfica (periodismo iconográfico) (Caps. III-IV). Revista Latina de Comunicación Social, 29-30.
Abreu, C. (2001b). Periodismo iconográfico. Clasificaciones sobre la caricatura (Caps. IX-X). Revista Latina de Comunicación Social, 42-43.
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[1] El diccionario de la RAE no incluye los términos “humor gráfico” ni “opinión gráfica”, ni asigna a la palabra “cartón” ninguna acepción relacionada con las viñetas de prensa.
[2] El análisis categórico involucra la organización sistemática de los datos en categorías, entendiendo éstas como agrupamientos de datos que son similares, parecidos u homogéneos (Rose y Sullivan 1996, p.232).
[3] En este estudio hemos optado por utilizar el término inglés para referirnos al método, dado que en castellano no existe unanimidad en torno a la traducción más apropiada para el mismo, y debido también al uso general de la expresión inglesa incluso en la literatura en español.
[4] En su utilización en arquitectura de páginas web, las tarjetas contienen el nombre de los elementos a clasificar.